Un aullido sintético, cíclico, envuelve la habitación magenta devorando el silencio invisible con sus fauces de watios,
ajeno al lamento turbio de las paredes, a los pósters de John Wayne, al polvo acumulado sobre el portátil.
Nuevamente, aquel rugido programado en cenizas recordaba al cerebro cuanto soñaba saborear siquiera, unas migajas de libertad.
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comentarios:
Anónimo
dijo...
Lo malo de ese inmundo trasto, Fran, es que se convierte en reloj biológico. Después de casi 9 meses pre-jubilado, sigo despertándome como un clavo, al filo de las 7 de la mañana. Un abrazo. Pepe.
2 comentarios:
Lo malo de ese inmundo trasto, Fran, es que se convierte en reloj biológico.
Después de casi 9 meses pre-jubilado, sigo despertándome como un clavo, al filo de las 7 de la mañana.
Un abrazo.
Pepe.
Habría q incluir entonces la maldad de su legado, Pepe, xD
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